Un alcalde debe gobernar también las emociones de una ciudad, no solo los números o los reglamentos.
Las concejalas no adscritas llevan meses instaladas en una posición muy cómoda: alertar de todo, criticar todo y responsabilizar a otros de todo, pero sin asumir nunca ninguna responsabilidad real ni utilizar los votos que tienen para cambiar nada.
La percepción de que quienes gobiernan Béjar viven más pendientes del relato político que de atender las necesidades diarias de los ciudadanos.
Lo incomprensible es que la exigencia termine justo al cruzar la puerta del autobús.
En el año 2017 el mismo Tribunal Constitucional anuló parte de la Ley Antitransfugismo, que simplemente tubo que ser modificada en los apartados afeados
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