La movilidad eléctrica se ha convertido en una de las palancas más rentables para reducir el coste operativo de una flota de vehículos de empresa en la actualidad.
Combustible, mantenimiento e impuestos de circulación pesan menos cuando parte de los vehículos pasa a ser eléctrica o híbrida enchufable. La eficiencia real no depende solo del vehículo, sino de cómo se planifica cada ruta.
Una flota corporativa mixta puede combinar vehículos 100% eléctricos para rutas urbanas cortas, híbridos enchufables para trayectos interurbanos y puntos de recarga propios que reducen la dependencia del combustible fósil en el día a día de la empresa.
El coste por kilómetro de un vehículo eléctrico cae muy por debajo del de un vehículo diésel equivalente, y esa diferencia se acumula rápido en flotas que superan los treinta mil kilómetros anuales por vehículo asignado a cada empleado.
Por ejemplo, una furgoneta de reparto que recorre cien kilómetros diarios recupera la inversión inicial del cambio a eléctrico en un plazo mucho más corto de lo que la mayoría de gerentes espera.
Es por eso, que diseñar una estrategia de movilidad eléctrica para tu empresa antes de renovar la flota, te permite planificar la instalación de puntos de recarga al ritmo real de incorporación de vehículos nuevos.
La fiscalidad vigente favorece la electrificación mediante deducciones en el impuesto de sociedades, bonificaciones en el impuesto de circulación municipal y ventajas específicas para la instalación de infraestructura de recarga dentro de las instalaciones de la empresa.
Una transición ordenada sustituye primero los vehículos con más kilómetros y mayor coste de mantenimiento, manteniendo el resto de la flota de combustión operativa mientras se instala la infraestructura de recarga necesaria para los nuevos vehículos.
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