El Blues Béjar Festival ha cerrado este fin de semana una brillante XXVII edición, confirmando el excelente momento que atraviesa uno de los certámenes de blues más prestigiosos de España. Durante dos intensas jornadas, la Plaza de Toros "La Ancianita"acogió un cartel de primer nivel internacional que volvió a convertir a la ciudad salmantina en punto de encuentro para aficionados llegados de distintos lugares del país, atraídos por una programación que destacó por su extraordinaria calidad artística y la diversidad de propuestas sobre el escenario.
Del blues de raíces al soul, pasando por el rhythm & blues y el blues-rock más eléctrico, el festival volvió a demostrar su capacidad para reunir a grandes figuras consolidadas y nuevas referencias del género en una edición que reafirma la personalidad y la solera de una cita imprescindible del calendario musical estival.
La jornada del viernes arrancó con la elegancia y la calidez de Big Daddy Wilson, que conquistó al público con su personal fusión de blues, soul y folk. El gran momento de la noche llegó con Elliott Murphy, que ofreció uno de los conciertos más emocionantes del festival, demostrando por qué sigue siendo una figura imprescindible del rock de autor gracias a un repertorio lleno de sensibilidad, intensidad y complicidad con el público. La energía desbordante de Eric Sardinas, con su explosivo blues-rock, y el vibrante directo de Doghouse Sam & His Magnatones completaron una primera jornada de altísimo nivel.
El sábado tomó el relevo con la potencia escénica de Shirley Davis & The Silverbacks, antes de dar paso al elegante blues de Toni Green & Vasti Jackson & The Mississippi Explosion. La gran protagonista de la noche fue Jackie Venson, cuya extraordinaria técnica, personalidad y carisma sobre el escenario dejaron una de las actuaciones más celebradas de esta edición. El broche final lo puso Kevin "Sonny" Gullage & The Blues Groovers, confirmando el enorme talento de una de las grandes promesas del blues internacional.
Aunque los conciertos en la Plaza de Toros "La Ancianita" pusieron el broche a la programación principal, el Blues Béjar Festival prolongó un año más su espíritu hasta la vecina Candelario con una de sus tradiciones más queridas. El domingo, el festival volvió a trasladarse a esta localidad para celebrar el ya clásico vermú musical en la Plaza del Solano, amenizado por Joe & The Jackpots, mientras que por la tarde el Parque Municipal acogió las actuaciones de Forty Four Soul y Nat Simons, poniendo el cierre a una edición que volvió a extender el blues más allá de Béjar y a reforzar el carácter comarcal del evento.
Más allá de los escenarios, el Blues Béjar Festival volvió a poner de manifiesto su vocación cultural y social con una programación paralela que incluyó un ciclo de cine dedicado al blues y al jazz y un taller musical inclusivo desarrollado junto a entidades sociales de la ciudad, reforzando el compromiso del certamen con la cultura como herramienta de participación e inclusión.
La organización quiere agradecer la fidelidad del público, el respaldo de patrocinadores e instituciones, el trabajo de los voluntarios, equipos técnicos y colaboradores, así como la implicación de los artistas, cuyo talento hizo posible una edición de altísimo nivel que vuelve a situar al Blues Béjar Festival entre las grandes referencias musicales del verano.
Con el éxito de esta vigesimoséptima edición, el festival mira ya hacia el futuro con el objetivo de seguir creciendo sin perder la esencia que lo ha convertido en un referente: ofrecer el mejor blues internacional en un entorno único y con una personalidad que, casi tres décadas después, continúa conquistando a músicos y espectadores.
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