Cada año, miles de personas en toda España se plantean opositar a Policía Nacional buscando algo cada vez más difícil de encontrar: un empleo estable, con futuro y con un propósito claro. Pero antes de dar el paso conviene saber dónde se mete uno. En esta guía repasamos, sin rodeos, las tres preguntas que todo nuevo opositor se hace: cuánto se cobra, qué pruebas físicas hay que superar y cómo es el proceso selectivo de la Escala Básica.
La Policía Nacional convoca oposiciones todos los años, y el volumen de plazas se mantiene alto. La oferta de empleo público de 2026 contempla 2.704 plazas para la Escala Básica —la vía de acceso directa al cuerpo—, una cifra muy en línea con la de los últimos ejercicios. Una parte de esas plazas se reserva a militares profesionales de tropa y marinería, y el resto se cubre por oposición libre.
Eso sí: que haya plazas no significa que sea fácil. Cada convocatoria atrae a decenas de miles de aspirantes, y la diferencia entre entrar y quedarse fuera casi nunca está en el “talento”, sino en la planificación y la constancia. Por eso merece la pena conocer bien el terreno antes de empezar.
Importante: las plazas, fechas y baremos cambian en cada convocatoria. Antes de inscribirte, consulta siempre las bases oficiales publicadas en el BOE y en la web de la Policía Nacional.
Para presentarte a la oposición de la Escala Básica debes cumplir, a la fecha de cierre del plazo de solicitudes, una serie de requisitos:
Un apunte que sorprende a muchos: la estatura mínima ya no es un requisito. Se eliminó con el Real Decreto 853/2022, de modo que hoy ni la talla ni —dentro de los límites legales— la edad “alta” son obstáculo para opositar.
Es, probablemente, la primera duda de cualquier aspirante. Y la respuesta honesta es: no hay una cifra única. La nómina de un agente se compone del salario base más una serie de complementos, por lo que dos policías de la misma escala pueden cobrar cantidades distintas.
A grandes rasgos, un agente de la Escala Básica recién incorporado se sitúa de forma orientativa en torno a los 2.000 € netos al mes. Sobre esa base influyen varios factores:
A esto se añaden dos pagas extraordinarias al año, en junio y diciembre. Con el tiempo, los trienios y los destinos con más complementos hacen que el sueldo crezca de forma apreciable respecto al del primer año.
Si quieres ver el desglose completo de la nómina —salario base, complementos y cómo evoluciona con la antigüedad—, puedes consultar esta guía sobre cuánto cobra un policía nacional, donde se explica partida por partida.
Aquí es donde muchos opositores brillantes con el temario se quedan fuera. Las pruebas físicas son eliminatorias, y conviene entrenarlas con la misma seriedad que se estudia. En el formato actual de la Escala Básica son tres ejercicios, y cada uno se puntúa de 0 a 10: un 0 en cualquiera de ellos supone quedar eliminado, y las marcas exigidas varían según el sexo del aspirante.
Una carrera corta con vallas y giros en la que hay que pasar por encima, por debajo y alrededor de varias barras siguiendo un recorrido marcado. Mide coordinación, velocidad de reacción y agilidad. Cuanto menos tardes, mejor nota.
Mide la fuerza del tren superior. Consiste en dominadas para los hombres y en suspensión en barra para las mujeres. Es uno de los ejercicios más temidos, porque trabaja con el peso del propio cuerpo y no admite trampas: hay que hacerlo limpio.
La prueba de resistencia. Mismos metros para todos, aunque con marcas de referencia distintas según el sexo. El secreto no es salir fuerte, sino saber dosificar el esfuerzo de principio a fin.
Las marcas concretas (segundos, repeticiones y baremo de puntuación) cambian de una convocatoria a otra, así que conviene revisarlas siempre en las bases vigentes. Tienes una explicación detallada de cada ejercicio y de cómo se puntúan en esta guía sobre las pruebas físicas policía nacional.
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