Un recorrido visual y humano por el patrimonio industrial de Béjar

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A oscuras


El mes de agosto está concluyendo y nuestro programa cultural en el Casino Obrero de Béjar dio ayer su último fruto. Si en la primera actividad dimos un paseo por el mundo desde Béjar de la mano de la poesía de Luis Felipe Comendador, con Pedro Ojeda Escudero de maestro de ceremonias, y en la segunda paseamos por las calles de la ciudad y la naturaleza que nos rodea con la lectura poética de Antonio Gutiérrez Turrión y las fotografías de Jesús Castellano, ayer terminábamos de nuevo paseando, en este caso por el patrimonio industrial bejarano con las explicaciones de Juan Antonio Frías Corsino y las fotografías antiguas de Antonio Sánchez Sánchez.


La apertura de la actividad, que tuvo lugar en la biblioteca del Casino, estuvo a cargo de la presidenta del ateneo, Isabel de la Cruz, y de la secretaria del Centro de Estudios Bejaranos, Carmen Cascón Matas, en ausencia de Josefa Montero García. 


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Antonio Sánchez Sánchez explicó que las fotografías que se iban a utilizar para el recorrido visual en torno al patrimonio industrial de Béjar, pertenecientes a su colección, se centraban sobre todo en tarjetas postales. Destacó que a principios del siglo XX, cuando la práctica de enviar fotografías a modo de recuerdo escribiendo por el reverso comenzó a surgir, el furor de tales postales llevó a distintos empresarios del ramo a editar más de mil estampas sobre Béjar y su entorno entre esos primeros compases y mediados de la centuria. También, entre ellas, había fotografías de Ángel Gutiérrez, fotógrafo aficionad, e inéditas hasta al momento.


Posteriormente Juan Antonio Frías Corsino realizó un recorrido visual en torno al patrimonio industrial en torno al río Cuerpo de Hombre desde la papelera de Rico hasta la fábrica de pastas de Asensio, sin dejar de lado los numerosos obradores repartidos por el casco urbano de Béjar. Los edificios elegidos son tanto los que están todavía en pie como los desaparecidos y arruinados, ofreciendo unas pinceladas explicativas someras de cada uno. No todos ellos pertenecían a la industria textil, sino también a la curtiduría, la fabricación de papel o la siderurgia, actividades todas ellas que se dieron en Béjar. Además dejó claro que la mayoría de predios industriales surgidos a la vera del río Cuerpo de Hombre nacieron de la presencia en tiempos preindustriales de batanes y molinos, y que nuestro motor industrial comenzó gracias al empuje y las iniciativas de la Casa Ducal.


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Y así paseamos sin cansarnos, sin pasar calor o frío, sin movernos del Casino, abstraídos por los grandes cascarones fabriles, plenos entonces de vida y actividad, hoy la mayoría mudos.


El Centro de Estudios Bejaranos pone en valor el patrimonio industrial de Béjar con el estudio, la investigación y la difusión, herramientas que están a nuestro alcance. Nos damos cuenta de que tiene mucho atractivo por la respuesta del público, así que seguiremos organizando ponencias, recorridos visuales e interpretativos, además de editar libros y trabajos. Y recordamos que esta charla y otras sobre este tema están colgadas en el Canal Youtube del Centro de Estudios Bejaranos.


Texto: Carmen Cascón Matas

Fotos: Enrique García Periáñez

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