Miguel Rodero / Jubilados a pie de obra han constatado un aumento inusual de la presencia de obras y titulares en prensa en esta época del año que está motivando el aumento también de idiotas trajeados que se acercan a ellas para hacerse fotos en los principales núcleos urbanos de la comarca, siendo la ciudad de Béjar el epicentro del cemento y los flashes.
Paulino, un jubilado que frecuenta obras de diversa índole durante todo el año asegura que “se han detectado concentraciones altísimas de idiotas trajeados perseguidos por fotógrafos, dándose la circunstancia de que los obreros se sienten intimidados e incluso se ponen a currar todos a la vez, sin parar ni un rato”.
El ambiente tanto para jubilados como obreros es insoportable especialmente a las horas de directos en la radio, donde se oyen todo tipo de sandeces como que “no tiene nada que ver la proximidad de elecciones con estas obras”.
Cruz Roja ha activado el protocolo de “tonto a las tres” por si alguno de los trajeados sufriera un ataque de ansiedad al aproximarse a una pala o un saco de cemento, ya que diversos estudios manifiestan que (y cito textualmente): “no hay nada más peligroso que un político con elecciones cerca, algunos son tan gilipollas que incluso se les ocurre sujetarse a una pala para hacer el panoli e incluso son capaces de saber como se usa y esos son los más peligrosos”.
Ante la elevada edad de algunos candidatos a la Alcaldía desde el Ayuntamiento se ha sacado una dieta especial para pañales de gran retención, de esta forma los candidatos podrán visitar hasta tres obras en una mañana sin necesidad de cambiarse o ir al baño e incluso a los más rápidos, lo que van con coche oficial, pueden también ponerse de sport e ir a dar vueltas al parque municipal.
Ante todo esto desde Protección Civil alertan a la ciudadanía y piden precaución en estos días, ya que si está tranquilamente con su hijo en el parque es probable que un señor que hace tres años que no te saluda se acerque a decirte lo guapo que esta carlitos o circunstancias similares. Estos políticos, aseguran desde Protección Civil, son inmunes a los ajos o el agua bendita, aunque si es cierto que muestran poca tolerancia a los jóvenes con “pintas” o quienes llevan camisetas reivindicativas.
Por ultimo desde los bomberos consideran que si se le acerca uno de ellos, y no pueden evitar el contacto, tan solo tienen que decir frases como ¿dónde está el dinero de La Condesa? o ¿al final para cuando la piscina climatizada?… asegurando que suelen desaparecer e irse con otras víctimas más asequibles.
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