El fin de la burbuja inmobiliaria en España se ha parcheado en gran manera por el aumento del tejido turístico, lo que nos hace olvidar que uno de los problemas más urgentes a los que debe hacer frente, no solo España sino todo el sur de Europa, es el de la desindustrialización de sus economías lo cual repercute de manera gigante en el PIB de cada país.
Fortalecer el entramado industria debería ser un objetivo prioritario para cualquier Gobierno, aunque no decimos que sea una tarea fácil, ya que requiere como elemento principal constantes avances en la conocido formula I+D+I y no abandonar la inversión en técnicas básicas de procesos de industrialización como es el decoletaje, un elemento que marcó el principio de la revolución mecánica.
¿Qué es el decoletaje?
Automóvil, maquinaria, implantes y prótesis médicas, electrodomésticos, relojería, aeronáutica, industria eólica… el decoletaje es fundamental en toda producción en cadena, producción en masa, producción en serie o fabricación en serie con la necesaria participación de su fabricación de piezas de revolución como son los tornillos, ejes o bulones entre otros elementos.
Pero la importancia de este “arte” no reside únicamente en la fabricación en si mismo de las diferentes piezas, sino en que el decoletaje requiere una precisión milimétrica con trabajos que requieren que el margen de error sea de 0,01 milímetros (1 centésima de milímetro) e incluso menos. Un elemento para el que es necesario la combinación de un proceso altamente automatizado pero donde el factor humano tiene un destacada papel aún en la actualidad.
La procedencia francés del nombre “décolletage”, nos indica claramente donde esta la cuna de esta técnica de precisión. Así Francia y Suiza son en la actualidad los principales referentes a nivel mundial en esta técnica en la cual España también guarda un lugar especialmente relevante no por tener una fuerte industria en la materia, sino por la alta calidad de sus trabajos. La mayoría de talleres se localizan en Euskadi y Cataluña, coincidiendo con las áreas más industrializadas del país y manteniendo la importancia de este sector para nuestra industria.
El tejido industrial en España no puede ni debe dar la espalda a la necesaria reindustrialización ligada desde las oportunidades que los avances tecnológicos ofrecen en la actualidad. Lo que ya se conoce en Alemania como la Industria 4.0, que motiva la obligada digitalización del sector industrial, no puede ser un desconocido en nuestro tejido empresarial industrial, ya que será imprescindible para sobrevivir en un entorno cada vez más exigente.
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