
Nadie puede negar que la internacionalización de la alimentación y bebidas españolas ha sido clave para el crecimiento de este sector, ya que la estabilización en el gasto alimentario en los hogares españoles no era suficiente para mejorar los datos de balances anteriores.
En concreto, el valor de las exportaciones ha pasado de los 34.260 millones de euros en 2011 a los 46.780 millones en 2016. Mientras, el crecimiento de las importaciones ha sido más sostenido, pasando de los 30.530 millones de euros en 2011 a los 35.230 millones en 2016. Estos datos indican que el saldo alimentario en la balanza comercial se ha multiplicado por 3,1 desde 2011.
En ello los mercados internacionales han sido clave gracias a la reconocida calidad de nuestros productos y a una pujante producción ecológica.
Pero si ambos aspectos destacados quieren continuar ganando dimensión se hace imprescindible ampliar la formación para mejorar nuestra competitividad y posición negociadora.
Las empresas piden profesionales más formados
Ante este panorama de internacionalización los empresarios de la industria alimentaria piden aumentar la formación de los profesionales del sector para que la situación de ascenso no se estanque en próximos años.
En este contexto destaca CESIF quienes han lanzado una auténtica apuesta formativa mediante el Máster en Industria Alimentaria que puede cursarse en sus sedes situadas en Madrid y Barcelona en diferentes fechas a lo largo de año 2018. Sin duda una oportunidad con grandes salidas laborales en un mercado en plena expansión donde se necesitan profesionales cualificados ante la tremenda expansión del sector. Elementos que tras 25 años de experiencia en Formación y Consultoría al servicio de las industrias Farmacéutica, Biotecnológica, Alimentaria, Química y Cosmética, desde CESIF controlan a la perfección.
Más información y menos impuestos
Las principales asociaciones de empresarios afirmaban recientemente que desde las administraciones se debe dejar de “criminalizar” al sector afirmando que llevan años trabajando en planes para reducir grasa, azúcar y sal en los productos alimentarios, pero destacando que se debe educar y formar al consumidor ya que es el consumidor el que elige el producto que triunfa en el mercado y cada vez hay una mayor preocupación por la salud.
Así mismo aseguran no entender que la solución de las Administraciones Públicas y los grupos políticos sea imponer impuestos y han advertido de que urge tomar medidas para mejorar los hábitos alimenticios de los consumidores, pero no solo “mediante medidas recaudatorias”, ha afirmado la directora general de Panamar, Isabel Martínez.
Una proyección internacional con grandes perspectivas
La proyección más pesimista del crecimiento del sector rondaría un incremento del 22%, hasta los 33.600 millones de euros, mientras que en la estimación más optimistas el volumen de las exportaciones se dispararía hasta un 80%, rozando los 50.000 millones.
Sin duda unas expectativas que afectarán, aun en el peor de los casos, de forma contundente al mercado laboral y las proyecciones que desde este se disparan, haciendo necesario aumentar la formación para garantizar que el lanzamiento del sector continúe aumentando de formas sostenible y alcanzando nuevos mercados internacionales.
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