Una opinión de Miguel Rodero / La Vuelta ciclista a España 2018 ha dejado en tierras bejaranas una de las etapas que marcarán esta ronda española.

Sin duda el paso por Candelario y la subida a través de las calles empedradas de la villa corita dejó imágenes tan impresionantes como bellas, con un pueblo volcado para animar a los ciclistas. Pero no es solo esa la grandeza de Candelario, ya que sus habitantes se han afanado por preparar el paso de la etapa con conciencia, de disfrutar como niños esos minutos de deporte en estado puro, y durante todo este proceso y una vez finalizada la etapa (sin distinción de colores políticos u otras afiliaciones que puedan generar diferencias pero con todo el amor que tienen a su pueblo) han realizado una avalancha de alabanzas tanto en redes sociales, medios de comunicación, bares, grupos de amigos, etc que han logrado que un país entero no solo ponga el foco sobre ellos sino que se enamoren de lo que ofrecen a esta prueba deportiva.
El paso de La Vuelta por Candelario tuvo errores, pero a nadie le importaron y nadie los sabrá. De igual manera Béjar obtuvo un protagonismo notable en esta novena etapa. Gracias a la apuesta de Béjar por este evento la comarca pudo exponerse al mundo y disfrutar de “ciclismo de primera”. La ciudad se acicalo para la ocasión, toda la subida a La Covatilla y el paso por la ciudad rebosaba expectación y espíritu deportivo en una etapa que quedará enmarcada para la historia. Grandes imágenes del helicóptero que enseñaron Bejar al mundo y si, hubo errores, al igual que en Candelario, pero en este caso os habéis encargado de publicarlos con poco espíritu de enriquecer, viendo con pena que de poco sirvió mi opinión que os expuse hace poco menos de un año donde os intentaba convencer de que el primer potencial turístico de Béjar deben ser sus habitantes.
En el último mes pueden haber surgido en la ciudad más de 30 debates sociales dignos de generar la natural y sana controversia de cualquier debate político, pero algunos estaban con la espada levantada para hacerlo en un evento de especial trascendencia mediática y turística como es La Vuelta, un perjuicio que no beneficia a nadie y que no es sano para la imagen de la ciudad y por extensión de la comarca.
Nunca le cuestionaré el derecho a nadie a criticar cuantas situaciones considere oportunas, pero a estas alturas de la película y con elecciones a la vuelta de la esquina, en ciertos aspectos con proyección fuera de nuestras murallas tenemos que acabar con el rodillo de la crítica pública para avanzar hacia ensalzar los valores positivos de los que goza Béjar. Y si es necesario, que seguramente lo sea, que la sangre corra por las calles dentro de nuestras murallas, pero que no salpique la imagen de la ciudad de la cual dependen personas y proyectos.
Yo de esta etapa me quedo con el magnífico ambiente generado en toda la comarca, con toda la ciudad volcada con la convocatoria, con la publicidad impagable que hemos aprovechado todos, con la potencia que esto significa para el deporte en nuestra tierra y con afirmaciones realizadas en prensa nacional como la de “ambientazo de Tour de Francia en Béjar”, “este final tiene que repetirse cada año” o declaraciones como las de Contador afirmando que “Echo de menos el ciclismo en sitios como La Covatilla”.
Béjar es una ciudad idónea para acoger eventos del máximo nivel, y los municipios de la comarca el apoyo ideal para sumar en estas convocatorias.
P.D. El paso de La Vuelta por Candelario fue perfecto ;)
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