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Opinión

Notas sueltas sobre las elecciones (sin querer cabrear a nadie)

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Sábado, 30 de Mayo de 2015 23:55

Miguel Rodero / No voy a realizar un análisis electoral al uso ya que creo que la gente esta cansada de leer “grandes” autopsias a posteriori (que así todos somos muy listos), y por ello solo voy a esbozar impresiones inconexas que me dejan los pasados comicios municipales en la ex-ciudad textil

No sería elegante decir que no pocos bejaranos son idiotas, con lo cual diré que es fácil para el Partido Popular ganas unas elecciones engañando a los ciudadanos y además pagarlo con dinero de todos los vecinos. Podría poner mil ejemplos, pero me quedo con el “tren brujo” el cual solo ha dado servicio en época electoral y una vez acabada la campaña “suspende su servicio”.

Tampoco se puede dejar de poner en valor la rentabilidad electoral del trabajo realizado por los diferentes partidos, y mientras algunos como Izquierda Unida o Tu Aportar Béjar les cuesta sudor, esfuerzo y lagrimas lograr concejales (ruedas de prensa, actos de calle, buzoneo, comunicados, actividad en las redes sociales, gasto publicitario…), aún estoy esperando saber algo durante la campaña de “Ciudadanos” (me refiero a los que piensan igual que el PP pero van de progres). Que recuerde nunca antes en Béjar se le había regalado un concejal a nadie. Pero vamos que... ole sus pelotas!!!

También me indigna un poquito la disolución de Entre Todxs Béjar (Podemos) tras no obtener representación. Me parece un acto de irresponsabilidad política con sus 251 votantes. Es curioso que los “podemitas” escondan su militancia y presuman ante militantes de otras organizaciones que ellos son ciudadanos. Pues si tan ciudadanos sois ahora es el tiempo de demostrarlo, y no que cuando el proyecto político planteado fracasa os escondéis dejando de las faltas de Pablo Iglesias para intentar lograr la estrategia de “ciudadanos”: Olvidar a los candidatos y el trabajo local para que la gente se fije únicamente en el ámbito nacional.

No son santo de mi devoción, pero merece la pena aplaudir minimamente a CxByC. Han trabajado, han sabido perder y están refundando su proyecto. Pero muy a su pesar les recuerdo que perdieron su verdadera oportunidad electoral, que fue en el 2011 cuando retiraron su candidatura para apoyar públicamente al Partido Popular.

Resultados injustos para la gente del PSOE. Y si bien sus siglas puede ser que no merezcan ni los votos que han tenido, Celador y muchos componentes de esa lista han trabajado muchísimo por los bejaranos y se les ha castigado en favor de un PP que ni de lejos se merecía la mayoría absoluta.

En definitiva ese refrán que dice “tenemos lo que nos merecemos” no es cierto, ya que lo que tenemos no creo que se lo merezca nadie por muy despistado que acuda a las urnas. Simplemente estamos viendo los frutos de gobiernos de derechas: Circo + incultura política (todos los días durante cuatro años) = Alejo de Alcalde x mayoría absoluta (otra vez).

 

Ante la disyuntiva del voto clientelar

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Jueves, 21 de Mayo de 2015 16:39

Una opinión del ciudadano David Elices / Mi voto puede ser un voto clientelar o no, lo estoy meditando. He querido compartir mi reflexión con cuantos bejaranos se acerquen a este medio interesados por su presente y su futuro para ver si entre todos podemos resolver este dilema, que es el de muchos.
Soy familiar de trabajadores temporales del Ayuntamiento de Béjar. En familias muy castigadas por la crisis económica, sufriendo planes de extinción de empresas, sueldos impagados, juicios colectivos en los que apenas se consiguen arañar pírricas indemnizaciones del Estado, no así de las quebradas empresas hijas de la burbuja inmobiliaria, muchos nos vemos hoy, ante la precariedad y el escaso tejido empresarial bejarano, atrapados en la disyuntiva entre dejarlo todo y marchar (quién sabe dónde) o, por el contrario, aferrarnos a la esperanza de encadenar trabajos temporales en la “mayor empresa de Béjar” con períodos de desempleo lo más cortos posibles en espera de una aún lejana jubilación.

Es una situación triste y desesperada, soy consciente; el tener que depender de una subvención repartida en forma de dádiva entre… ¿Entre quién? He ahí el quid de la cuestión. La situación que describo no es la de una sola familia, es la de muchas, demasiadas, que soportan como pueden las condiciones que impone vivir en una ciudad despojada de un tejido industrial que pueda sostener a su población en unos niveles dignos de calidad de vida. Los años van pasando y la situación no hace más que empeorar, uniéndose la práctica desaparición del textil a la contracción total de la construcción junto con el declive de la industria chacinera que aún nos echaba un cable desde Guijuelo.

Frente a esto, los trabajos temporales que ofrece el Ayuntamiento de cuando en cuando. ‘No muerdas la mano que te da de comer’ dice el refrán ¿Pero realmente debo votar al PP? ¿Debo traicionar mi propia concepción de que en estos últimos cuatro años, y aún en los últimos veinticinco, con ese partido y su gemelo el PSOE esta ciudad no ha hecho sino hundirse más y más en el pozo del paro y la despoblación? ¿Me ofrece alguien una alternativa creíble?

Me veo así ante la disyuntiva del voto clientelar, puesto que sé que con el PP en el Ayuntamiento mis familiares han conseguido un trabajo (precario, pero un trabajo), con el que poder salir adelante o más bien mantenerse, por un tiempo al menos; pero ¿Y si entran otros? ¿Y si cambiamos de jefe? ¿Le caeré suficientemente bien al nuevo para que me siga contratando? ¿Valorará mi experiencia laboral, la calidad del trabajo realizado, mi situación económica, etc. o por el contrario traerá un amigo que ocupará mi puesto por eso, por ser amigo del nuevo jefe? ¿O es que pensará que yo era amigo del anterior y por eso estaba ahí?

Mejor no arriesgarse, ¿no? Mejor practicar el voto clientelar y perpetuar este sistema podrido asentado en la falta de oportunidades imperante y la necesidad de agarrarse a un clavo ardiendo. En esa disyuntiva estoy, y mientras tanto los siete candidatos me prometerán que no, que no pasará eso y que nunca ha pasado, que Béjar, con ellos, irá bien, que les vote y luego, ya veremos.

 
 

¿Por qué apoyaré a Izquierda Unida?

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Martes, 05 de Mayo de 2015 01:29

José Muñoz Domínguez / Con los ecos del Primero de Mayo perdiéndose entre el murmullo televisivo me dispongo a ofrecer mi reflexión acerca del programa electoral de Izquierda Unida para la próxima cita electoral del 24 de este mes. Ya imagino que a muchos lectores les traerá sin cuidado lo que yo piense o deje de pensar: con leer otra cosa tienen bastante. Tampoco sé si con mis opiniones favorezco o perjudico a esta formación, pues tengo claro que no gozo de la simpatía de muchos –muchísimos– de mis paisanos, pero como me apetece ejercer el derecho de libre expresión y soy votante en Béjar (mantengo allí mi casa, pago mis impuestos, sigo empadronado), elijo escribir.

La verdad es que me bastaría un solo motivo para apoyar a IU con mi voto: es la única formación de izquierda que se presenta a estos comicios, lo que en principio garantiza su interés por el progreso y la justicia social, la defensa de lo colectivo frente a la rapiña de las élites económicas que nos han dejado en cueros. Que me perdonen los candidatos del PSOE, incluso los de la formación escindida del opresivo oficialismo, pero hace tiempo que dejaron de ser un partido de izquierda. Para mi, al menos, traicionaron sus mejores principios la primera vez que pude ejercer el derecho al voto, allá por los ochenta, cuando el vergonzoso referéndum sobre la entrada en la OTAN. Andaba yo metido en movimientos pacifistas y afines a la No Violencia (ya saben, Gandhi, Lanza del Vasto), planteando no ya la Objeción de Conciencia, sino directamente lo que después fraguó en la Insumisión; imaginen mi decepción ante aquel cambio de chaqueta, quizás la primera de muchas traiciones en un partido que nació en la izquierda política y se ha vendido a diferentes intereses hasta convertirse en lo que hoy es. Recuerdo las palabras del gran Eduardo Haro Tecglen, que hago mías: el PP es la derecha atávica y cavernícola y el PSOE la derecha civilizada. No me interesan ni la una ni la otra.

Me he leído de cabo a rabo el programa electoral de esta única izquierda bejarana y añado nuevos motivos para mi apoyo, refuerzos puntuales. Ante todo y en conjunto, me parece coherente con la ideología de IU y, sobre todo, con línea de acción política desarrollada por sus representantes durante muchos años en la oposición. El programa toca todos los palos de la gestión local y en cada uno se aportan propuestas desde los valores de la izquierda: no importa que algunas de esas propuestas sean tal vez irrealizables a corto plazo, ya llegará el momento si el poder ciudadano consigue revertir el panorama, condenando a la derecha a la caverna infecta de la que procede. Las utopías de ahora, ya saben, son las conquistas del futuro (¿no fue utopía sufragista el voto de la mujer?, ¿no fue sueño obrero la jornada de ocho horas?). Ningún avance social ha venido de la caverna; es más, perseverar en que gobierne la derecha es la mayor pérdida de tiempo y de dinero para las conquistas –o reconquistas– sociales que están por llegar.

No puedo disimular mi acuerdo con muchas de las ideas que aparecen en el programa, pues coinciden con mi forma de pensar. Destacaré algunas no por ser quizás las más complejas o de mayor enjundia, sino porque me tocan más de cerca: cada cual valore las que le atañen. Vamos a ello.

Mis amigos me han oído decir que votaría a quien evite inaugurar obras y mamotretos (dispendios costeados, en todo caso, con fondos públicos); me alegré de escuchar a Manuela Carmena esa misma propuesta y ahora me alegro por leerlo en el programa de IU. A la política municipal le sobra ego caciquil y protagonismo, el que impúdicamente ha exhibido el alcalde actual a costa de mis impuestos (y de los suyos, lectores). Inaugurar chorradas debería penalizar en política, pero hasta ahora sucede exactamente lo contrario.

Me gusta mucho la idea de potenciar la participación ciudadana a partir de las asociaciones supervivientes de toda índole y de órganos públicos ya existentes junto a otros de nueva creación que, en todo caso, tendrían mayores competencias y capacidad de decisión, por ser vinculantes sus acuerdos. Otros partidos pondrán en sus programas ideas parecidas y hasta con letras de oro, por supuesto, pero la diferencia estriba en que en Izquierda Unida se lo creen y están dispuestos a ponerlo en práctica, mientras que los partidos que ya han gobernado en la ciudad han dejado muy claro por dónde se pasan la opinión de los ciudadanos una vez aupados al poder. También me alegro de su apuesta por la diversificación económica con la potenciación de sectores tan interesantes como maltratados: la producción eco-agroalimentaria propia, los recursos naturales y culturales, la rehabilitación del Patrimonio y del parque de viviendas, lo que sin duda evitará la actual depredación del paisaje y del Casco Histórico, también del Patrimonio Industrial y otros bienes culturales. Hace tiempo que se debió sacar del cajón aquel Plan de Intervención en la Comarca de Béjar (1996), fértil en estas y otras ideas, y ya estamos tardando en desterrar el actual Plan de (des)Ordenación Urbana para evitar el mayor desastre urbanístico sobre nuestra tierra: menos bloques monstruosos y más huertas, menos chalets ocupando el monte y mayores arboledas, menos condesas y más terreno rústico, menos pelotazos para faustinos y cejuelas y más suelo para la república.

¿Más puntos a favor?: se favorece la gestión pública frente a las privatizaciones clientelares (ya está bien de dejar que ciertas empresas parasiten sobre recursos o derechos públicos como el agua o los servicios sociales, por ejemplo); se apuesta por un modelo de ayuda a colectivos vulnerables público y justo, lejos de la caridad o la beneficencia que tanto regocija a la derecha española –heredera del franquismo–, tan feliz en sus mesas petitorias; se opta muy claramente por la desaparición de la educación concertada en favor de la pública (¡por fin alguien decide meter mano en este desconcierto al que tantos recursos se destinan!) y con el mejor enfoque sobre la educación, como en aquel sabio proverbio africano: “para educar a un niño hace falta la tribu entera”; se aporta un enfoque no depredador sobre el medio, pues lo compartimos con otros seres que merecen el respeto que exigimos para nosotros mismos, lejos también del viejo y pernicioso pensamiento judeocristiano que supuestamente “autoriza” a poner al servicio del hombre cuanto ha sido creado (menos toros y perreras, más paisajes y espacios protegidos –¡Parque Natural ya!–, menos “civilización” arrasando lo poco que resta de Naturaleza, más caminos para el viajero, menos hormigón mental). Podría seguir, pero creo que con esta muestra basta.

Hay algunas propuestas –pocas– que me resultan confusas o no veo suficientemente desarrolladas. Sobre otras, aun estando de acuerdo, mantengo serias dudas de que entren en las limitadas competencias municipales: ¿un Ayuntamiento puede establecer ecotasas o sólo le cabe incentivar las buenas prácticas ambientales?, ¿se puede incrementar el IBI a las entidades financieras o imponerlo a la Iglesia insolidaria? (¡ojalá!).

En conjunto, ya digo que el programa es coherente, completo, certero, transversal, progresista, ilusionante y, de poder ser desarrollado tan sólo parcialmente, permitiría una transformación muy notable de nuestra ciudad y su entorno, lejos de la incultura y la miseria que hemos conocido con la derecha rancia y prepotente de los últimos años: algo así como si nunca hubiera reinado el indeseable Fernando VII (¿se lo imaginan?).

Pero el ambicioso programa de IU tiene otra dificultad añadida a las propias de su cumplimiento, pues apela constantemente a la implicación política de la ciudadanía, a su participación a través de muy diversos cauces. Nos requiere como lo que nunca deberíamos haber dejado de ser, animales políticos y no meros idiotas displicentes (empleo estos términos con significado etimológico): ¿estará nuestra sociedad a la altura de este programa? Yo espero que si. Dejen sus miedos en la caverna, salgan a la calle y voten en conciencia.

José Muñoz Domínguez / DNI nº 8.104.629-G

 
 

El por qué de mi baja del partido. Una opinión de Higinio Mirón

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Sábado, 04 de Abril de 2015 23:41

Higinio Mirón Fernández / Ante la situación que se vive actualmente entre la Agrupación Socialista Bejarana y la ejecutiva provincial del PSOE, consecuencia de la elección de las personas que habrían de formar parte de la candidatura de Procurador/a a las Cortes de Castilla y León, me parece oportuno dar a conocer públicamente los motivos que me han llevado a presentar mi baja como militante de la organización socialista, a pesar de llevar en elladesde su refundación, es decir, treinta y ocho años.

Estos casi cuarenta años vienen a ser prácticamente el inicio de la vida democrática en nuestro país que, estando sometido a una férrea dictadura, como fue la franquista, nada ni nadie pudiera hablar ni escribir sobre sus pensamientos contra cualquier tema que no fuera compartido por el propio sistema impuesto, temeroso de consecuencias imprevisibles. Afortunadamentedesde la muerte del dictador, la democracia, la libertad y el respeto a la libre expresión se recuperó.

Este es el motivo que me lleva a escribir unas líneas para expresar el por qué de mi decisión que, a decir verdad, ha sido reflexionada y meditada profundamente, sospesando los pros y contras, lo que finalmente me ha llevado a tomarla de forma firme y sin marcha atrás, abandonando, bien a pesar mío, la militancia del Partido, que no la ideología, y como no, bien en contra de mis principios ideológicos, que en todo momento y siempre he propugnado. Así también como honor, repetidas veces dicho, a la memoria de mi padre, que por defender los valores del socialismo, lo que él siempre consideró base de tal ideología, fundamentados en la democracia, la libertad y la justicia social, y por lo que, por propugnar y mantener estos valores, fue vilmente asesinado.

Tras el reciente cambio de la dirección del Partido a nivel nacional, se insiste mucho, se escribe y se habla machaconamente de renovación periódica y gradual en el ejercicio de las funciones públicas, de democracia interna, de transparencia, de no desempeñar más de un cargo institucional, de no repetir en los mismos más de dos legislaturas y no sé cuantas cosas más y, sobre todo, de forma llamativa e insistente, la capacidad de que cada militante con su voto, sea quien marque las pautas a seguir. Resumiendo, lo que la mayoría de la militancia en sí decida, es decir, “un militante un voto”. En definitiva, democracia pura.

Todos estos conceptos son, según considero, donde se asienta la democracia participativa y además, algo que también está demandando la sociedad en los últimos años. Todo ello me hizo concebir grandes esperanzas, que afianzaron mi forma de pensar, muy en consonancia con los principios de mi convicción y del propio socialismo.

Pero pasado el tiempo, (poco, por cierto), vemos, palpamos y los hechos así lo van demostrando que, de lo dicho poco, por no decir nada.

De nada valen estas palabras, cuando del “dicho al hecho, va mucho trecho” y en que, en la mayor parte de los casos, se ven incumplidas como pago o compensación de favores recibidos, o con frecuencia también, por temas personales, en las que se desea perpetuar para un mejor “modus vivendi”. Algo que, según mi opinión, está muy lejos de la dignidad personal.

La Agrupación Socialista Bejarana, compartiendo en todo sus términos los temas apuntados de democracia interna, y bajo la dirección de su secretario general, Javier Garrido, quiso en todo momento ser fiel cumplidor de estas líneas básicas para el desenvolvimiento de la vida interna de la Organización Bejarana, haciendo gala de los referidos principios y que compartimos íntegramente toda la Ejecutiva, a la vez de dar satisfacción de estos valores a la propia sociedad, que tanto los viene demandando.

Por ello, en el momento de tener que tomar la decisión de elegir a las personas que se postularon para la candidatura de las CortesAutonómicas, y siguiendo las directrices antes apuntadas, se sometió a votación secreta y mediante urna la elección de quienes habían optado para el cargo de las Cortes Castellano-Leonesas. Así se hizo y así NO se cumplió. NO se respetó el resultado democrático de la voluntad de la militancia bejarana. Es decir, esa palabra tan manida de “cada militante un voto”, quedó en “agua de borrajas”. Parece ser que había otros intereses, o quien sabe, si pagar favores de distinta índole.

En base al incumplimiento de las mencionadas directrices, considero que se ha faltado a los principios de democracia participativa, rompiendo con ello la voluntad del resultado democrático de los militantes de Béjar. Este hecho, palpado y demostrado, que entre los compañeros militantes de la Agrupación Bejarana se ha producido un enconamiento muy difícil de resolver, que sin duda dañarán mi ánimo y mi espíritu socialista (según expresaba en mi carta de 25 de marzo pasado, al todavía secretario general, Javier Garrido, exponiéndole mi decisión firme de causar baja del Partido), es por lo que he decidido tomar esta decisión.

Con ello he creído y así lo sigo creyendo, haber cumplido con la convicción de mis principios ideológicos, de coherencia política y dignidad personal.

Esta decisión no ha sido un calentón del momento como alguien quiere justificar y mucho menos una amenaza. No. Mi decisión ha sido, como digo, profundamente reflexionada, meditada y consciente de todo lo que ello pueda traer consigo.

Así, considero que los valores de la persona deben ser juzgados por la dignidad y la coherencia que antes apuntaba y en los que en ella me baso para afirmar mi firme convicción de haber actuado bajo estos principios. Convencido también de que el encono y resentimiento que se ha producido y digo que “se ha producido” entre los compañeros de la militancia bejarana es de tal magnitud, que resultará, por mucho tiempo difícil, por no decir imposible de calmar, algo en lo que no quiero verme inmerso, porque estoy seguro que ello dañaría mi ánimo y mi espíritu socialista, cuyos principios, a pesar de todo, siempre estuvieron  impregnados por la convicción que en todo momento me guiaron, allí donde tal vez, mis irrelevantes e inmerecidos servicios o cargos políticos, me llevaron.

 
 

Por un río “Cuerpo de Hombre” limpio… pero no solo en elecciones

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Lunes, 09 de Marzo de 2015 04:54

Miguel Rodero | miguelrodero.wordpress.com / Recientemente el PSOE de Béjar denunciaba públicamente un vertido al río Cuerpo de Hombre procedente de la tubería que vierte de la zona de Los Praos en la zona del parque de la Aliseda, acentuando el énfasis en la exigencia a la concejalía de medio ambiente para que ponga en marcha las soluciones necesarias y apueste “de una vez por todas” por la protección del entorno con las medidas adecuadas. Además desde el partido denunciante incluso aportaban una solución conectando la salida de aguas sucias al colector general y afirmaban que con este suceso se “vuelve a poner de manifiesto la desidia de la Concejalía de Medio Ambiente”.

La verdad que no puedo por menos que coincidir en el análisis que lanzan desde el PSOE, me sumo a sus protestas e incluso comparto el estudio de la posible medida correctora que plantean, pero lo que no puede dejar de sorprenderme es que el PSOE olvide que en el año 2010 (cuando ellos gobernaban en la ciudad) ya se sucedían estos vertidos, fueron denunciados e incluso bejarnoticias.es publicó un vídeo de uno de ellos, y sin embargo el entonces Equipo de Gobierno no se indignó, no se aplicaron medidas reales y el problema cinco años después continúa siendo una realidad.

Pues lo dicho, ojala en breve el consistorio bejarano tome las medidas oportunas para acabar con esta grave situación que debería estar solucionada desde hace muchos años, tantos que incluso quienes hoy lo denuncian podrían haberlo solucionado cuando tuvieron la ocasión.

Os dejo el enlace a un vídeo publicado en el año 2010 por bejarnoticias.es https://www.youtube.com/watch?v=YyblA9qVqMY

 
 

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  • Una opinión de Miguel Rodero (el pájaro)

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