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¿Por qué contratar un seguro de vida?

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Probablemente ya estarás habituado o habituada a pagar, mensualmente, el seguro de la casa y el seguro del coche. Se trata de una acción que muchos de nosotros realizamos casi sin pensar porque, a final de cuentas, a nadie se le ocurriría dejar de prever alguna incidencia que pudiera poner en riesgo el patrimonio material, costándonos muchísimo tiempo y dinero poder recuperarlo.

Ahora bien, paradójicamente solemos perder de vista el bien más preciado del que disponemos todos, que es nuestra propia vida, y las dificultades que podrían plantearse en caso de que, de manera abrupta, ésta se viera interrumpida. Nadie se plantea qué sería de los hijos, por caso.

De este modo transcurrimos la rutina, pagando cuantiosas sumas por el seguro del coche o el de la casa, sin asegurarnos nosotros mismos, incluso cuando tenemos plena conciencia de lo importante que es nuestra presencia para el desarrollo de quienes dependen de ella.

¿Por qué la mayoría no contrata un seguro de vida?

Ésta es una pregunta muy interesante que debe invitarnos a la reflexión, para analizar algunas de las razones por las cuales la mayoría no contrata un seguro de vida y, lamentablemente, caen en la cuenta de cuánto podría solucionarles el día que esa persona que provee ya no está con ellos.

Por lo general, es frecuente que consultados al respecto, un buen porcentaje de los clientes expliquen que “no ven” la necesidad de tener un seguro de vida, y eso tiene sus motivos hasta psicológicos. Después de todo, es comprensible que nadie quiera imaginar el día en el que falte.

Otro fundamento muy repetido es el que sostiene que las compañías de seguro no van a pagar lo previamente acordado en caso de que sucediera lo peor, una creencia errada si atendemos a que, sólo en 2018, estas empresas pagaron 1.200 millones de euros a las familias de los asegurados.

Siguiendo con estos errores interpretativos, que son perfectamente lógicos teniendo en cuenta la pésima información que corre a veces, nos encontramos con quienes tienen su seguro de vida asociado a su cuenta bancaria, pagando entre un 50% y un 80% más de lo que corresponde.

La confusión entre los seguros de vida y los seguros de accidentes o de entierros tampoco es nada extraña, aunque éstos han sido diseñados para cubrir decesos por causas accidentales como así también los gastos del funeral, que suelen ser cuantiosos y siempre desagradables de afrontar.

Por último hay unos pocos que, a sabiendas de todos estos elementos, deciden confiar en el Estado para que mantenga el nivel de vida de los seres queridos en su ausencia, una confianza que consideramos exagerada, sobre todo en días de pensiones promedio demasiado bajas.

¿Cómo funciona entonces un seguro de vida?

Ya desmitificadas algunas de sus características principales, como el precio seguro de vida, queremos detenernos a continuación en el verdadero funcionamiento de un seguro de vida.

Cuando contratamos un seguro de vida, los herederos directos o la persona que haya sido indicada, recibirán la cantidad de dinero por la cual aportaba el asegurado de fallecer éste, o será este mismo el beneficiario de producirse una situación que le deje inválido, incapaz de seguir produciendo.

La existencia de estos seguros surge evidentemente de la demanda de cubrir la desaparición física de una persona, un padre o una madre, cuando ésta era la encargada de generar los recursos necesarios para sostener el nivel de vida de la familia.

Para ser más claros, si alguien contrata un seguro de vida por 100.000 euros, esa persona, o quien esa persona determine, recibirá la suma en cuestión ante la eventualidad de un accidente.

Más allá de eso, se debe contemplar la edad en la que se contrata el seguro de vida porque, cuanto más joven es el asegurado, menores serán las probabilidades de un desenlace fatal o casi fatal, disminuyendo así el valor de las cuotas mensuales que debe pagar para estar cubierto.

¿Cómo saber cuál es el valor de tu cuota? Es muy sencillo, ya que tenemos calculadoras online para usar y obtener un resultado exacto, como https://www.preciosegurodevida.es/.

La única excepción, durante el primer año, es el suicidio del abonado, una cláusula por si acaso que se desvanece tan pronto corren los 12 meses iniciales de contratada la póliza. No lo pierdas de vista.

Comparadores para pagar lo menos posible

Si en este punto ya te parece que, al menos, tendrías que averiguar sobre los distintos seguros de vida que podrían aplicar a ti, podemos recomendarte los comparadores de seguros para que definitivamente halles ese con el que te sientas cómodo o cómoda, con tranquilidad.

Los comparadores gozan de una creciente popularidad dado que permiten evitar el desgaste de tener que averiguar acerca de decenas de seguros de vida diferentes pero semejantes entre sí.

Al aprovechar uno de estos servicios, vas a recibir ofertas de decenas de pólizas en segundos, con detalles acerca de sus virtudes y debilidades, en un entorno gráfico específicamente hecho para poder destacar unos sobre otros sin demoras, sin burocracia, sin esas trabas habituales.

Por si quedan dudas al respecto, un comparador de seguros facilita información en tiempo real, lo que quiere decir que los precios que ves están totalmente actualizados, y que no habrá sorpresas cuando, finalmente, te decidas por alguno de ellos y procedas a contratarlo.

Luego, los seguros de vida de una aseguradora y otra tienen bastante en común, así que no debes estar preocupándote por repasar que te da una que otra no, ni nada por el estilo.

Y de tener alguna incertidumbre, puedes ponerte en contacto con los agentes especializados que esos comparadores de seguro ponen a disposición de los usuarios, despejando así cualquier vacilación antes de comenzar una nueva etapa, una en la que alguien cuide tus espaldas.

Con esto, no hay más pretextos para seguir corriendo el riesgo de realizar las actividades que te gustan sin la serenidad de que un seguro de vida solucione los peores imprevistos.

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