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5 barreras que toda persona con movilidad reducida se ve obligada a superar

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Hoy en día, se contabiliza que en toda la comunidad europea hay 40 millones de personas con movilidad reducida. Para ellos no es sencillo realizar muchas de las tareas que las personas con movilidad plena hacemos sin pensar. Por tanto, si queremos conseguir la integración total, es esencial planificar y construir de manera que las barreras que las personas con movilidad reducida tienen que superar se reduzcan al mínimo. En este artículo te hablaremos de barreras que una persona con movilidad reducida se ve obligada a superar y aprenderás cómo diseñar una vivienda accesible para ellas.

1. Escalones

Las escaleras o escalones son la principal barrera arquitectónica para una persona con movilidad reducida. No sólo para aquellos que van en silla de ruedas, sino para muchos otros que pueden caminar pero para los que no es fácil levantar tanto los pies del suelo.

Para evitar los escalones se pueden construir rampas (eso sí, teniendo en cuenta la pendiente máxima en función de la longitud), salvaescaleras o ascensores, dependiendo de qué se necesite o la distancia a cubrir.

2. La ducha o bañera

No siempre nos fijamos, pero en un cuarto de baño normal hace falta entrar en la bañera levantando la pierna, o incluso salvar un pequeño desnivel en el caso de la ducha. Esto puede ser muy complicado para las personas con movilidad reducida. Por suerte, existen alternativas que se pueden instalar en el baño, como duchas con el plato totalmente plano.

3. Las encimeras y otros muebles

Para una persona en silla de ruedas, las alturas cambian. Las muebles que quedan a una altura cómoda si estás de pie pueden resultar inaccesibles desde una silla. Por eso hay que tener en cuenta la situación e instalar muebles regulables en altura, o bien construir encimeras más bajas a las que se pueda acceder con facilidad.

4. Zonas estrechas

Una silla de ruedas o scooter no siempre cabe por las zonas más estrechas, como pasillos o incluso calles. En estas situaciones, a la persona con movilidad reducida no le quedará otra que darse la vuelta, y no podrá acceder a la zona que necesita. Por eso es esencial diseñar desde el principio una vivienda accesible, con pasillos y puertas lo suficientemente anchas.

Lo mismo ocurre en la planificación de las calles: se debe garantizar que las aceras tengan una anchura mínima por la que un scooter pueda pasar con comodidad, para asegurar el acceso a todas las personas.

5. Puertas de entrada

¿Te has parado a pensar cuántas veces necesitas maniobrar con la puerta para pasar? Para las personas con movilidad reducida puede ser toda una odisea abrir una puerta, sobre todo si se abren hacia fuera o son muy pesadas. Por tanto, es muy útil pensar en instalar puertas automáticas, correderas, etc., para facilitarle el paso a las personas que no pueden abrirlas fácilmente.

En conclusión, si pensamos en las dificultades diarias de las personas con movilidad reducida, es fácil planificar para hacerles la vida más sencilla. Son pautas que debemos recordar pero que hacen más fácil la integración.

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