Causas y consecuencias del estrés infantil

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Domingo, 07 de Julio de 2019 09:13

Lamentablemente, las situaciones de estrés infantil son mucho más frecuentes de lo que uno pensaría, definiéndose como una condición que puede llegar a producir todo tipo de consecuencias en la vida adulta del ser humano conforme se produce su desarrollo.

Uno de los principales inconvenientes que tiene esta problemática es que resulta por demás difícil de detectar, y es por eso que creemos fundamental analizar algunos de los síntomas de estrés en niños que puedes llegar a notar en tus pequeños, y otra información relevante al respecto.

Lo primero que debes considerar es que el estrés en los niños suele producirse como consecuencia de situaciones que sean desagradables o angustiosas para ellos, las cuales a su vez se complementan con ciertas condiciones biológicas y psicológicas.

Partiendo de esta base, algunos de los motivos más habituales de la aparición del estrés en niños tienen que ver con la rivalidad entre hermanos, los abusos físicos o mentales por parte de allegados al pequeño, o la muerte de un familiar, sólo por mencionar algunas razones.

A partir de esto aparecen ciertos síntomas a los que es mejor prestarles atención, pues cuanto antes podamos detectar el estrés infantil, antes comenzaremos con el tratamiento necesario para que nuestro pequeño deje de lado este sufrimiento.

Algunas consecuencias del estrés infantil pueden ser entonces la hiperactividad, episodios de cierta irritabilidad ante situaciones que no lo merecen, dolores de cabeza muy frecuentes, un comportamiento dominado por los nervios, el rechazo a encontrarse con personas o en situaciones específicas.

Incluso, en algunos infantes se manifiesta también con la repetición de algunas conductas que se creían superadas, como por ejemplo el control de esfínteres, el desapego al concurrir a centros educativos, y circunstancias semejantes.

Teniendo en cuenta las principales causas y síntomas del estrés en niños, es momento de preguntarse en qué consiste un tratamiento tradicional contra este tipo de problemas, comenzando por aclarar que debe actuarse cuanto antes tan pronto es detectado.

Por fuera de la mano que los expertos puedan darnos en estos casos, también en casa podemos colaborar con el bienestar del pequeño, por ejemplo promoviendo el diálogo con todos los demás miembros de la familia o de su entorno. Ser tolerante y flexible con algunas de sus demandas, por descabelladas que parezcan, también ayuda.

Descargar energía mediante la realización de alguna práctica deportiva, sobre todo si se lleva a cabo el aire libre, es otra solución que deberías considerar. El contacto con la naturaleza en general resulta un calmante muchas veces para los más pequeños.

Como puedes ver, el estrés infantil es mucho más común de lo que parece, puede sufrirlo también un niño que a simple vista se vea sano y no expuesto a situaciones de tensión, y además debe tratarse no sólo con la colaboración de un especialista, sino también modificando ciertas conductas que tenemos en casa.

Recuerda que el desarrollo emocional y cognitivo adecuado del niño resulta fundamental para moldear su personalidad como adulto, y por eso es clave que estés atento a la aparición de alguno de los síntomas que hemos mencionado antes.