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Ciudadanos optará por la única opción que no les daña: La abtención

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Un análisis electoral de Miguel Rodero / Una vez asentados los resultados de las pasadas elecciones municipales en Béjar, las claves políticas en cada partido se sitúan de la siguiente manera:

El Partido Popular vence aunque sin mayoría absoluta

El PP se enfrentaba a unas elecciones complicadas en las que su peor enemigo era el desgaste político y la caída generalizada de los populares en las recientes elecciones generales. A pesar de ello han salido airosos obteniendo 8 concejales, aunque dejándose por el camino un concejal y 365 apoyos desde el año 2015.

Si bien hace una par de meses pocos apostaban por el PP como fuerza más votada de la ciudad, la realidad es que el 26M les han situado victoriosos en 16 de las 19 mesas electorales de Béjar con un total de 3.055 votos, 617 más que la segunda fuerza política de la ciudad (PSOE).

En términos porcentuales el bloque de derechas PP+Ciudadanos sumaría el 50,32% de los votos, mientras el bloque de Izquierdas con representación PSOE+TAB alcanzan el 45,97%, datos mediante los que el PP basa su estrategia para pedir la Alcaldía.

El PSOE ni vence ni convence

Si se puede señalar un derrotado en las elecciones es el PSOE, una fuerza que aspiraba a ganar las elecciones y se ha quedado muy lejos de su objetivo. Si bien es cierto que la aritmética puede darles la alcaldía sería complicado pensar como con 6 concejales pueden gobernar con soltura, dado que si TAB y Ciudadanos permitiesen una investidura de Elena Martín Vázquez como Alcaldesa es más que probable que no quisieran ocupar responsabilidades de Gobierno. Complicado se hace pensar en un Equipo de Gobierno de solo 6 miembros frente a 11 opositores. Tan complicado que ni los propios socialistas querrían gobernar con tan pocos mimbres.

Tú Aportas demuestra un proyecto consolidado

A pesar de perder un sillón han obtenido dos concejales y se han quedado a 192 votos del tercero en unas elecciones decisivas para el proyecto político encabezado por Javier Garrido. El abandono de algunos díscolos socialistas en estos años, y el peso de la marca PSOE en estas elecciones, hacían presagiar que alcanzar un concejal sería buen resultado. Sin embargo TAB han demostrado que la campaña electoral es su mejor arma, dominan los tiempos y han atraído el interés de casi 1.000 electores.

Su posición es seguramente la más cómoda en estas negociaciones: Permitirán gobernar al PSOE pero no participarán en el Equipo de Gobierno. Una cosa es intentar desalojar al PP del consistorio y otra muy distinta hacerle el trabajo a un PSOE que los fagocitaría a lo largo de la legislatura hasta dejarlos sin identidad propia.

Ciudadanos se convierte en la clave

Un partido desaparecido durante toda la legislatura que gracias al rebufo de las elecciones generales han logrado mantener su concejala y que, casualidades de la política, se convierte en la llave del nuevo consistorio con 658 votos.

Sus opciones son tres desde el ángulo de su propio partido: La regular, la mala y la aceptable.

Apoyar una investidura de Alejo Riñones les obligaría prácticamente a ocupar una concejalía para demostrar el motivo de tal apoyo. Esta situación les cargaría con una mochila de críticas que solo podrían revertir, siempre y cuando la legislatura fuese buena, con el paso de mucho mucho tiempo. Sin duda es una opción regular para los naranjas.

Dar un apoyo para que gobierne el PSOE, sin un liderazgo estable, es un riesgo difícil de asumir. Si todo sale bien nadie se acordará de Ciudadanos en cuatro años y el PSOE capitalizará los vítores, pero si sale mal los dedos señalaran a Paquita como la responsable de la decisión. Es un riesgo alto para un partido cuyo electorado está más a la derecha que a la izquierda. Está claro que para el partido esta opción es mala y si la acatan se deberá más a aspectos personales que de estrategia política.

¿Cual sería la “aceptable” desde el ángulo de los naranjas, y por tanto la más probable en términos políticos? presentarse en la sesión de investidura sin apoyar a ninguno de los dos bloques e intentando liderar las decisiones desde la oposición sabiendo que durante cuatro años son llave en cada votación. Evidentemente esta opción situaría a Alejo Riñones al frente del consistorio, pero ellos no serían los responsables y durante cuatro años podrían presumir de ser el freno de las malas decisiones y el acelerador de la ciudad. Una decisión que les exime de responsabilidad y les mantiene en su cómoda ambigüedad política.

Izquierda Unida directamente a la UCI

El grupo de Izquierdas, a pesar de evitar una candidatura paralela e integrar miembros de “Entre todos” no ha logrado frenar la hemorragia de votos hacia el PSOE. Cuando se quiere desalojar al PP el “voto útil” es voraz con Izquierda Unida y en esta ocasión ha quedado más que demostrado.

A 203 votos de alcanzar su concejal se quedan fuera de las instituciones tras dos legislaturas consecutivas con un representante en el consistorio bejarano. Ahora desde fuera sus mejores opciones son un gobierno del PSOE para que el desgaste de la legislatura les sitúen nuevamente en línea ascendente. Para IU siempre es más fácil situarse a la izquierda del PSOE si estos gobiernan que si están en la oposición.

 

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