Red Purple Black

Béjar y el Tour de Francia

PDFImprimirE-mail

Las sobremesas del mes de julio se hacen, desde hace tres décadas, con el Tour de Francia. Primero, Pedro Delgado y, después, Miguel Induráin fueron los encargados de que los españoles nos aficionáramos al ciclismo en esas calurosas tardes de vigilia. A Perico le llamaban en Francia Le Fou des Pirineux -el Loco de los Pirineos- por su forma kamikaze de bajar los puertos asomando la cabeza por encima del manillar. De Induráin poco hay que decir: el mejor ciclista español de todos los tiempos y uno de los mejores de la historia, el Extraterrestre que arrasaba a sus rivales contra el cronómetro y les desmoralizaba en las subidas.

Después de que Induráin colgara la bicicleta, los españoles sentimos la necesidad de encontrar un sucesor, ignorantes de que los grandes campeones son la excepción y no la norma. Sentimos una profunda decepción cuando vimos que a Abraham Olano, un ciclista con un palmarés enorme, se le atragantó el Tour. Riis en el 96, Ullrich en el 97 y Pantani en el 98 fueron los vencedores post Induráin. En el 99 comenzó la tiranía de Lance Armstrong y los españoles nos agarramos al tercer puesto de un, ya veterano, Fernando Escartín y a las cabalgadas de Joseba Beloki en los años siguientes.

En el año 2000 apareció una nueva alternativa: Roberto Heras. Heras, ciclista bejarano y orgullo de la tierra, consiguió ser quinto en la general del Tour, justo en el año de su debut. Armstrong, que aquel año había ganado su segunda ronda francesa con autoridad, quedó impresionado por las aptitudes para la escalada de aquel salmantino de 26 años y al año siguiente lo fichó para su US Postal. Heras, seducido por los millones que le ofrecía la escuadra norteamericana sacrificó sus opciones y pasó sus mejores años ciclistas a la sombra del poderoso Lance Armstrong. Limitado a su líder en el Tour, el bejarano se desquitaba año tras año en la Vuelta a España, carrera que ha ganó en 4 ocasiones y en la que ostenta el récord absoluto de victorias.

Roberto nunca consiguió mejorar su quinto puesto del año 2000. Otra espinita clavada de su carrera fue que no pudo lograr ningún triunfo de etapa en el Tour. En la edición de 2002 consiguió cruzar la meta de Plateau de Beille en segunda posición a cierta distancia del ganador de aquella etapa, cómo no, su compañero Lance Armstrong.

Sí que consiguió una victoria de etapa en el Tour otro ciclista bejarano, Laudelino Cubino. Lo logró en la décimo quinta etapa del Tour del 88, el mismo en el que terminó imponiéndose en París “Perico” Delgado. Cubino se escapó en el col duTourmalet y llegó en solitario a la meta de Luz Ardiden. La misma táctica que había empleado dos años antes para imponerse en la misma meta, pero en aquella ocasión, en el Tour del Porvenir. En 1992 volvería a repetir victoria en Luz Ardiden, aunque aquella etapa correspondía a la Vuelta a España.

Este año en el que según las casas de apuestas como 888Sport.es y otras similares coinciden en el favoritismo de Thomas y Bernal, el Tour está huérfano de ciclistas bejaranos. Esperemos que se algo transitorio y que en el futuro el nombre de Béjar vuelva a sonar en el Tour de Francia.

Encuesta

¿Considera que su situación económica (particular) ha mejorado en el último año?



 
Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com
  • Una opinión de Miguel Rodero (el pájaro)

Tenemos 44 invitados conectado(s)