Manifiesto redactado en la I Jornada en defensa de la escuela rural celebrada el pasado 20 de Mayo en San Miguel de Valero

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Viernes, 23 de Junio de 2017 08:20

El mundo rural constituye el hábitat del 45 % de quienes viven en municipios de menos de 10.000 habitantes, y del 57 % de la población de Salamanca que vive fuera de la capital, conformando un alto porcentaje de su identidad. Es conocida y reconocida, no solo por su rana y plaza histórica situada en la ciudad, sino por su dehesa, su miel, sus arribes, el vino, las sendas entre castaños… La escuela forma parte de ello, siendo, a veces, el auténtico motor de desarrollo y conservación de la esencia de nuestra provincia.

Es la escuela rural la que desde hace años lleva trabajando por conservar y por innovar. En ella se practica desde hace mucho esas “nuevas metodologías” caracterizadas por el trabajo cooperativo, centros de interés, aprendizaje por proyectos, atención individualizada, autogestión, coevaluación, etc. En ella, no se necesita hacer unidades didácticas para reconocer la importancia de “la tres R”, del desarrollo sostenible, de las energías renovables o de los productos ecológicos… El alumnado de la escuela en el contexto rural siempre ha vivido y crecido con la autonomía y libertad que le permite su cercanía, ha desarrollado la creatividad para encontrar soluciones sin recursos, su atención de manera individual es cotidiana por el menor número de niños, la diversidad es norma porque suelen convivir distintas edades y el tiempo no se estructura con prisa corriendo de una actividad a otra. El potencial de esta escuela radica en los valores que la envuelven de manera natural, donde la colaboración es necesidad, así como la relación intergeneracional o la responsabilidad educativa compartida por toda la comunidad. Es en el contexto rural donde existe una menor distancia entre el entorno y el edificio que la recoge, donde los valores más humanos son reales y cotidianos. No existe la necesidad de generar escenarios de aprendizaje artificiales donde trabajar contenidos para un crecimiento global, ni renunciar por ello a ninguno de los estándares exigidos en la legislación. De hecho, en el contexto rural se participa de los mejores resultados de Castilla y León en las pruebas PISA.

Ante ello, resulta difícil entender por qué las políticas económicas y sociales no favorecen la conservación y desarrollo de la escuela rural. Seguimos en el empeño de considerar esta como objetivo de segundo grado, como si todo lo situado “en el pueblo” fuera prescindible, innecesario o no rentable, destruyendo el potencial del mundo rural. Así llevamos años encontrándonos con decisiones administrativas como:

En definitiva la Administración va estableciendo mandatos que empobrecen y ahogan a la escuela rural, cargándose así de razón cuando decide su cierre definitivo.

La escuela, rural o no rural, está llena de niños, no de números y tan importantes son 28 como 5.

Debemos luchar contra esto. Debemos hacer conscientes a la sociedad y a los políticos que si organizamos nuestra vida en función de los parámetros de la ciudad, el mundo muere. Necesitamos el mundo rural para seguir adelante, con sus productos, costumbres y valores. Necesitamos a la escuela rural para que cuide de todo ello.

Por eso, exigimos:

Como ciudadanos tenemos capacidad para detectar todas estas necesidades e intuir cómo debería ser la normativa que las atienda. También tenemos poder para la toma de decisiones directa en nuestro contexto de familias conscientes y luchadoras.

Así, comenzaremos por:

Necesitamos un cambio de conciencia respecto al valor de este contexto educativo. Nos necesitamos para que ese cambio se produzca y tal vez el primer paso sea este manifiesto surgido de las reflexiones de familias, docentes, sindicatos y administración municipal hechas en el I Encuentro en Defensa de la Escuela rural en San Miguel de Valero el 20 de Mayo de 2017.

Este encuentro surgió de la necesidad,  ilusión y trabajo de un grupo de familias que creen en sus escuelas y que creen en sí mismas como motor clave para el cambio.